Iglesias vive su tercera nominación al Oscar, en 2005 y luego en 2007 no tuvo suerte y se fue con las manos vacías.
Foto: AP
Dos veces antes ha caminado la alfombra roja del ex Teatro Kodak en busca del Oscar. En 2005 y luego en 2007, no tuvo suerte. La tercera, ¿será la vencida?
Para el compositor español Alberto Iglesias, la estatuilla no es una obsesión. Y lo afirma sin pose ni estridencias: con un alto grado de reflexión sobre su trabajo y con un amor por la música que se cuela en sus frases pausadas y su voz suave, Iglesias parece dispuesto a disfrutar el viaje.
Está postulado por la Mejor banda sonora a esta edición de los premios de la Academia del Cine estadounidense, por su trabajo en "Tinker Tailor Soldier Spy" (que ha sido traducida como "El topo"), el drama de espionaje que también le ha valido a su protagonista, el reconocido actor Gary Oldman, la primera nominación a estos premios en toda su carrera.
Iglesias tendrá como contrincante a John Williams por partida doble, por "Las aventuras de Tintín" y "War Horse", ambas dirigidas por Steven Spielberg. Ludovic Bource por "El Artista" y Howard Shore, con "Hugo", completan el listado de aspirantes.
"Lo tengo muy difícil. No lo sé... (se ríe). Tengo cierta esperanza porque no se puede no tenerla, ¿no? Pero John Williams es una leyenda y le tendrían que dar todos los años el Oscar por lo que ha hecho por el cine. Shore es un compositor que ha hecho obras maestras y 'The Artist' gusta a todo el mundo y la música tiene mucha prominencia", anticipa el músico vasco, de 56 años.
En su tercera candidatura, ¿qué diferencias siente respecto de las anteriores, con "Kite Runner" ("Cometas en el cielo") en 2007 y "The Constant Gardener" ("El jardinero fiel") en 2005?
Creo que la música me gusta más que las anteriores. La primera vez fue muy sorprendente conseguir la nominación y también me hizo ver lo difícil que es ganar. Estoy mucho más tranquilo, aunque todo esto sigue pareciéndome muy extraño y excepcional.
¿Cómo fue el proceso de trabajo con el director Tomas Alfredson?
Ha sido más suave y dulce que en otras situaciones. Tenían mucha prisa por terminarlo y había mucha presión por llegar al Festival de Venecia. Pensé que iba a ser tortuoso por eso, pero la verdad que Alfredson es una persona que sabe lidiar muy bien con situaciones difíciles. En vez de sentirme presionado, sentí que estaba haciendo lo que quería.
Traté de abordar la película acercándome lo más posible al personaje central, el George Smiley de Gary Oldman: ponerme cerca, entender los silencios y las ausencias, mirar mucho a sus ojos. Y eso fue clave, porque la música tiende a la discreción pero también intenta transmitir verdades, como las que transmite la película.
Precisamente, en una época de bandas sonoras estruendosas y casi permanentes, la suya tiene mucho de silencios, de sutilezas...
Sí, el silencio es un elemento de continuidad en "El Topo". Y hay varios tipos de silencio, siempre pensé: hay un silencio que significa tristeza, otro que significa lealtad, otro que significa miedo. Y hay que traducir esos silencios de distintas maneras, pero sin dañar la cualidad suprema del silencio que es ser multisignificante. Yo he tratado de no ser nada explicativo, de no narrar ni explicar nada con la música, sino de mirar y acompañar la mirada del espectador.
Para el final, en cambio, eligió una canción bien distinta del resto del sonido del filme: una de Julio Iglesias. ¿Por qué?
Bueno, no fue una elección mía aunque parezca que he llamado a mi tío... aunque no es mi tío, pero no me importaría que lo fuera (se ríe). Creo que todos los cantantes populares están sometidos a una lectura muy inmediata de quiénes son y cómo los ve la gente, pero con el tiempo se va viendo lo que dejan en una cultura y yo creo que Julio Iglesias tiene un estilo muy personal.
Esta canción en concreto la eligió Alfredson, es de 1974 y cantada en vivo en París. En la película, creo que tiene el efecto de estimular los opuestos: en el momento de máxima violencia, la música está hablando del mar, como para atenuar lo evidente.
Usted ha trabajado con Almodóvar en tantas oportunidades que es casi su "músico fetiche". ¿Cómo ha marcado él su trabajo?
A medida que pasa el tiempo me voy dando cuenta de lo importante que ha sido el trabajo con Almodóvar... es como si hubiera influido muy poderosamente en toda mi educación sentimental, y moral también.
La actitud vital de Almodóvar al trabajar es de máxima exigencia y también de una creencia ilimitada en las posibilidades de la inspiración: en que haya momentos mágicos en que se te ocurre algo y eso conecta todo y le da una velocidad diferente al conjunto.
Ha trabajado en ocho de sus películas. ¿La dinámica es siempre la misma con él?
No, en cada una hemos tratado de buscar nuevos procedimientos. Yo siento que él cree en mis posibilidades y también que me lleva al límite de ellas... y yo me he dejado llevar hasta el límite. A veces lo he pasado mal por el miedo... el miedo del artista, eso de ser artista a veces se pasa muy mal porque no se te ocurre nada y eso se nota muy rápido (se ríe).
Quiero decir, a veces lo he pasado mal por esa responsabilidad, pero ha sido un gran aprendizaje. Pero no hemos terminado, ¿eh? Yo creo que habrá más películas. Almodóvar ama la música y me está haciendo descubrir la posibilidad del cine en la música, es el sueño de inventar casi un vocabulario.
Usted ha sido el primer compositor español nominado. ¿Cree que esta distinción lo coloca en un lugar distinto dentro de su país?
No he sido muy reflexivo al respecto, creo que en España ha habido un incremento de atención a la música en el cine en general y eso es bueno. Que me hayan nominado varias veces ha puesto el foco sobre mí, pero es algo más amplio.
En muchos casos, a la música se la trataba como una invitada de último momento y ahora es diferente: hay más músicos y más interés de los productores en la música como elemento indispensable a la hora de hacer cine, incluso pese a esta crisis económica que estamos viviendo en el país y que nos afecta a todos.
Usted también trabaja componiendo para ballet. ¿Prefiere eso o el cine?
La alquimia que se produce con el ballet es única. Siempre he hecho música para coreografías que son muy bailadas; es muy sorprendente ir viendo cómo la partitura cobra vida. Pero en el cine estoy más cerca de algo que me importa mucho y que es conocer la vida de los demás, historias y emociones ajenas, virtudes y desastres... es como visitar muchos mundos continuamente.



Assista agora »
Assista agora »

